La Risa en las Organizaciones

 

En mi último viaje a Nicaragua tuve la suerte de coincidir con Patch Adams, quien estaba en el país realizando su gira habitual por Centroamérica.  Tuve el enorme privilegio de poder asistir a la conferencia que dio en Mangua, titulada “¿Cuál es tu estrategia de amor?” Allí, mientras lo escuchaba, pensaba qué poco se permite la risa en las organizaciones. Pareciera ser que la risa nos indica diversión e informalidad y pareciera ser que las personas deben ser formales ya que la formalidad está relacionada con la seriedad. Lo cual pareciera ser que está mejor visto y da mejores resultados!   Pero antes de eso, ¿Quién es Patch Adams?

Quizás recuerdes la maravillosa película interpretada por Robin Williams que narraba su vida. Si no la viste, te la recomiendo. No obstante te cuento, Patch es un médico norteamericano, cuya infancia la pasó fuera de los Estados Unidos en tiempos de paz y en Estados Unidos en tiempos de guerra,  puesto que su padre desarrolló su carrera en el ejército. Fallecido su padre en 1961, Patch y su familia regresaron definitivamente a su país. Fue allí mientras cursaba en la escuela donde se enfrentó con los problemas de segregación racial. Varias veces fue golpeado por defender sus creencias. En su adolescencia fue hospitalizado tres veces y fue justamente en la tercera hospitalización donde decidió hacer una revolución de amor sirviendo a la humanidad en lugar de suicidarse. Como él dice: “Decidí ser feliz”. Abrazó la medicina como el medio por el cual canalizaría la revolución. Así, con esa premisa muy clara, Patch Adams y algunos de sus amigos fundaron el Gesundheit! Institute, que funcionó como un hospital de comunidad durante 12 años. Hoy viaja por el mundo como conferencista y motivador provocando la risa de su público, con el fin de recaudar dinero para el Gesundheit Institute. Es el único doctor del mundo cuyo bisturí imaginario se desliza por la cara de sus pacientes, para dibujar en ellos una sonrisa que se prolongue de forma metafórica hasta su corazón, sanándolo de sus heridas y llevándole bienestar a todo el organismo. Si queres conocer más de su historia ingresa a http://www.patchadams.org/

Volviendo al tema de la risa en las organizaciones, me fui de la conferencia con el tema rondando en mi cabeza. Y como el universo conspira, al sentarme en el avión de regreso me encuentro en la revista de la aerolínea con una nota titulada “El lugar de trabajo necesita risas”. Increíble pero real!!! La nota decía que según investigaciones realizadas por instituciones tan serias como Wharton; MIT y London Business School, cada carcajada desencadena una serie de beneficios empresariales. La risa mitiga el estrés y el aburrimiento, aumenta el compromiso y el bienestar, y estimula no sólo a la creatividad y el espíritu colaborador, sino también la precisión analítica y la productividad.

Entonces me pregunté, si la risa trae estos beneficios ¿Por qué en las organizaciones las personas no se ríen? Esta pregunta me llevó a mi época escolar, hace ya mucho tiempo!!

El tema en la escuela era que mientras no estaba el profesor, o alguna autoridad, presente podíamos reinos, hablar, hacer alguna broma, etc. Ahora cuando entraba el profesor, o alguna autoridad, todo el mundo se callaba la boca y se ponía serio. Dirás: ¿esto que tiene que ver con las organizaciones? Te digo: acaso no es el mismo comportamiento que tienen los empleados cuando sus jefes, líderes o autoridades de la empresa no están. En ese momento se permite la risa, hacer alguna broma, etc. Pero cuando aparecen los líderes todos se ponen serios y atienden sus tareas. Podríamos aceptar que este tipo de comportamiento esté bien para las escuelas, ahora para las organizaciones déjame decirte que me parece tristísimo. El problema, según mi opinión, es que los líderes tratan a sus empleados como las autoridades del colegio tratan a los alumnos, les dicen qué cosas deben hacer, cómo las deben hacer, para cuándo y según el resultado les ponen la nota, aprobándolos o desaprobándolos. Con este trato los líderes organizacionales matan la creatividad, la iniciativa, el entusiasmo de sus empleados y por ende la risa.

Ahora bien, ¿hacer un buen trabajo depende de hacerlo con el ceño fruncido o con una sonrisa en la cara? Definitivamente creo que no, es más no tengo dudas que de hacerlo con una sonrisa en la cara,  el trabajo más allá de lo bueno que sea, es mucho más gratificante.

Entonces, ¿de quién es la responsabilidad de permitir la risa en las organizaciones? En principio te diría de ambos, tanto del empleado como del líder. No obstante, siempre la mayor responsabilidad recae en el líder. ¿El empleado es responsable? Si. Independientemente del trato que recibe, el empleado tiene la libertad de elegir la actitud que va a tomar frente a este trato. Por lo tanto podría elegir hacer su trabajo con una sonrisa en su rostro.

Si el líder pretende tener un ambiente cordial de trabajo dónde la risa esté presente en la organización,  debe comenzar por tratar a sus empleados como ADULTOS RESPONSABLES. Los adultos responsables son personas que deben tener en claro que más allá de vivir un ambiente cordial donde la risa esté permitida, los objetivos deben ser logrados, las tareas deben ser hechas y la empresa debe ser rentable. Tratar a los empleados como adultos responsables implica definir resultados conjuntamente, definir los valores que van a guiar las acciones y dejar que el empleado elija la forma en que desarrollará la tarea para lograr el resultado acordado. Así el líder permite que el empleado use su iniciativa, su creatividad, se entusiasme y por ende se dibuje una sonrisa en su rostro. El líder se convierte en un servidor que está a disposición del empleado, despejando el camino para que éste pueda cumplir con su tarea. Como dijo el antropólogo Edward Hall: ”Si puede conocer el humor de la gente y realmente puede controlarlo, tendrá bajo su control todo lo demás.”

Patch Adams llegó a la conclusión de que la salud no solo depende de cada individuo, sino de la relación que éste tenga con personas de su entorno, llámese familia, amigos, vecinos o compañeros de trabajo. En sus viajes por el mundo visita hospitales y le dedica el 100% de atención al enfermo, durante un lapso de tiempo,  que más esté sufriendo en ese momento. Así a través de la atención y la risa ha logrado notablemente mejorar el bienestar del enfermo. Es decir, se pone al servicio del enfermo.

Ud. como líder no trabaja con enfermos pero es el responsable de generar un ambiente de trabajo que mejore la salud de sus empleados y será quien se beneficie de los efectos de la risa en las organizaciones. Entonces haga como Patch dedique un lapso de tiempo a prestar el 100% de atención a sus empleados y a través de la risa logre beneficiarlos.

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